Ni contigo ni sin TIC

¿Qué papel han de jugar las TIC en un centro? Una gestión directiva eficaz, en todas sus dimensiones, pero, sobre todo, en lo que a liderazgo pedagógico se refiere, ha de tener en cuenta, sí o sí, las ya no tan nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Un dominio y uso de las mismas fomentan el desarrollo, la innovación y la mejora de las capacidades de las personas de cara al presente, no solo educativo, sino también social.
Por tanto, y pensando en un plan de implantación TIC en un centro, va más allá de la simple dotación. Este plan debería incorporar partidas presupuestarias anuales para la revisión y actualización periódica de los dispositivos y del servicio de Internet. Pero de nada sirve sin unos profesionales cualificados que sean capaces de formar a los docentes para el mantenimiento de dichos equipos, pues ha quedado demostrado desde la experiencia que la persona encargada de la coordinación TIC no puede abarcar todo el trabajo que genera el no saber mantener los dispositivos y tener que estar constantemente reparándolos. Por tanto es necesaria dicha formación, así como en el de la explotación máxima de las posibilidades de las pizarras digitales que, en muchos casos, se han convertido en un simple proyector de imágenes o vídeo. En este sentido, y resumiendo, un plan TIC debe partir de una minuciosa selección del responsable TIC, un presupuesto anual de mantenimiento y reposición y una formación inicial sobre mantenimiento y uso de las pizarras digitales.
En una entrada anterior reflexionamos sobre el plan de comunicación externa e interna  que, necesariamente debe incluir un proyecto educativo de centro y un proyecto de dirección. En él ya se dejaba clara la necesidad, igualmente, de formación, gestión y coordinación de los distintos canales de comunicación, entendidas, llanamente, como aplicaciones. Se olvidó mencionar que las aplicaciones TIC cambian con mucha rapidez, y cada año, van apareciendo nuevos y mejores canales útiles para la comunicación. De nuevo la experiencia sirve para reafirmar que una formación continua, como la ofrecida por INTEF o los distintos centros del profesorado, permite actualizarse en este sentido y mejorar la competencia digital docente, pues de poco sirve que unas pocas personas en el centro conozcan y utilicen dichas tecnologías si no son capaces de incentivar al resto para la autoformación o los grupos de trabajo. Por tanto, de nuevo volvemos al liderazgo pedagógico y en la creación de un equipo capaz de movilizar y contagiar.
 En cuanto a los contenidos puramente pedagógicos, entendidos como vehículos culturales de conocimiento que se consideran necesarios para el desarrollo de competencias claves, contamos actualmente con la gratuidad de libros que, mayormente, incluyen ya la versión digital de los mismos. El usarlos o no, en formato tradicional o digital, depende directamente del docente. Esto no implica necesariamente que exista una labor en los departamentos didácticos o la coordinación de áreas para la creación de un currículum integrado que genere sus propios materiales a través y mediante las TIC, fomentando la búsqueda, la selección, la curación y la adecuación a los contextos de enseñanza-aprendizaje.
Un plan de implantación TIC no puede desarrollarse sin una serie de herramientas de comunicación, de planificación, documentos compartidos y colaborativos, web institucional y redes sociales. Todo ello quedó detallado en el proyecto de comunicación. A ellas podríamos añadir otras interesantes para la generación de contenidos, como agregadores de noticias o herramientas de videoconferencias que pueden minimizar el impacto de reuniones de coordinación presenciales, de muy poco gusto del personal o poco efectivas sin un buen plan de reunión. También se reflexionó en decálogo para reuniones eficaces cómo una reunión será más fructífera sí los contenidos que tratar son conocidos previamente. Herramientas para la producción de presentaciones como Prezi, Canva o Genial.ly se muestran como un instrumento útil y atractivo para facilitar el contenido de dichas reuniones.
El último aspecto de esta disertación sobre los aspectos que debe incluir un plan TIC tiene que ver con el sentido mismo de la utilidad de las TIC, y es que el desarrollo de los nuevos modelos de aprendizaje es, necesariamente, un paso previo a la implantación de las TIC. Así, la alfabetización digital no se puede dar si no cambiamos el modelo de enseñanza-aprendizaje hacia uno competencial. La necesidad de conocer el trabajo por competencias lleva a la búsqueda de buenas prácticas (de nuevo formación y búsqueda), lo que desembocará en el trabajo por proyectos y el trabajo colaborativo con conexiones con el mundo real. Y es aquí donde el plan TIC  comenzará a tener más sentido.
Como conclusión, cabría recordar que la función directiva ha de implantar, fomentar y creer en esos cambios. Forma parte de su liderazgo pedagógico y para ello es necesario un plan de integración TIC que reafirme el cambio.

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